No hay una sola empresa en el mundo que haga todo bien. La alta dirección de la mayoría de las empresas pequeñas y medianas pasan demasiado tiempo en labores rutinarias, tomado decisiones y tratando los problemas del día a día.
Involucrar a un agente de cambio externo puede representar múltiples beneficios, constituyendo un catalizador para el cambio. La medición es la clave: sólo se puede gestionar lo que se puede medir. |